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Cantiñas, Alegrías, Romeras, Tanguillos, Tientos, Garrotín Flamenco

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Cantiñas, Alegrías, Romeras, Tanguillos, Tientos, Garrotín Flamenco

En el último artículo me quedaron por explicar las cantiñas las seguiriyas y los tangos con sus respectivos derivados genéricos y hoy acabaremos de hacer  una  breve explicación sobre ellos.

Las cantiñas, procedentes de las soleares, pertenecen al entorno geográfico de Cádiz donde nacieron en las primeras décadas del siglo XIX  con antecedentes musicales emparentados con las coplas de jaleo. En esta provincia se atribuye el nombre de cantiñear a jugar, fantasear o improvisar debido a su carácter  festero. Su compás es de doce tiempos, resultado de una amalgama, con estrofas de tres o cuatro versos octosílabos  y  en sus letras se puede apreciar el desenfado y alegría. Estos eran cantes para acompañar al baile, de hecho provocaron el lucimiento de  muchas bailaoras de la época, aunque más tarde alcanzaron la categoría de cantes para escuchar. Dentro del  grupo genérico de las cantiñas encontramos:

Cantiñas

*Alegrías, palo igualmente festero, siendo la jota navarroaragonesa su base fundamental. Su métrica sigue siendo la misma que la de la soleá, aunque  se interpretan con una velocidad mayor. Algo significativo que nos puede indicar que estamos escuchando unas alegrías es su característico ”tirititran, tran,tran”. Respecto a su estructura se puede destacar una peculiaridad, y es que  posee una parte  a la que se le llama, silencio, paseíllo o campanas          (parte melódica que se acompaña con marcajes, desplazamientos y giros),y que es el signo de identidad de las alegrías. La castellana (se interpreta un juguetillo de tres versos) vendría después de este silencio para dar paso más tarde a la escobilla. Normalmente antes finalizar este baile iríamos subiendo la velocidad provocando  así que las alegrías acaben por bulerías.

Alegrías

  *Romeras,  que también tuvieron  gran importancia en los Cafés Cantantes aunque poco después  cantaores de la época fueron excluyéndolas  de sus reportorios y  se cree por sus letras sin referencias al mar o a Cádiz que pueden no ser gaditanas. Siguen la misma métrica de doce tiempos con coplas de cuatro versos octosílabos y su procedencia  etimológica parece estar ligada al nombre de una cantaora que sería la creadora a la que  llamaban La  Romera, aunque también existe la creencia de que el nombre nació de las repeticiones en sus letras del nombre Romera o de Romero el Tito, gran cantaor de la época. Podríamos diferenciarla del resto de cantiñas por la rapidez con la que se interpretan, la insistencia en los marcajes de los tiempos, su “taratatran” alargado y convertido en tercio de salida y su ayeo como temple de voz.

Romeras

*Mirabrás , por lo visto con origen en Sanlúcar de Barrameda, se cree que su nombre puede proceder del  tono con el que se interpreta y sin ningún significado, de una contracción de Mira Blas o lo más extendido, que proviene de arando y labrando por las letras de unas antiguas cantiñas. Para algunos autores, el mirabrás es uno de los cantes con baile más importantes aunque hoy en día su uso es muy limitado. Su copla es también de cuatro versos irregulares  con tercios más largos (por lo que en ocasiones se les denominaba alegrías largas)  y sus letras  recuerdan al trabajo de los vendedores ambulantes aunque en ocasiones  parecen  carecer de sentido.

*Caracoles, con desarrollo vinculado a Madrid finales del siglo XIX  y musicalmente muy próximos al mirabrás, aunque también a las alegrías, parecen proceder de una cantiña llamada “La caracolera”. Tío José “el granaino”  se considera el creador de la  versión flamenca de estos cantes ya que fue quien los introdujo en los Cafés Cantantes, pero quien verdaderamente les dio la fama y la importancia de la que gozan  fue Antonio Chacón. Su copla está compuesta por una serie de versos irregulares en las que las letras suelen ser graciosas y a menudo  se introduce entre  estrofas a modo de estribillo la palabra caracoles. Su baile es normalmente interpretado por mujeres aunque hoy en día muchos cantaores  utilizan este estilo como cante adelante (cante sin baile) en sus repertorios y recitales.

Caracoles

Acabado el grupo genérico de las cantiñas y, por ende, el de las soleares  pasemos a conocer los derivados de las seguiriyas:

Comencemos por las livianas, que se dieron a conocer hacia la mitad del siglo XIX, como la mayoría de los cantes, y que posiblemente comenzaron a cantarse sin guitarra al igual que las tonás (quizás este fue el motivo por el que se cree que esta fue en origen una toná). Su nombre deriva de liviano y esto se puede deber a la menor fuezra dramática con la se interpreta comparándolas con otros tipos de seguiriyas, convirtiéndola en un cante más corto y sencillo. Su compás es el mismo que el de la seguriya, se cantan y acompañan como todas ellas (menos los cabales)  y están  formadas  por  cuatro versos de los cuales el primero y el tercero son heptasílabos (siete sílabas) y el segundo y el cuarto pentasílabos (cinco sílabas), y sus letras  tratan del campo, los pastos y el amor.

Livianas y Serranas

La serranas, con origen en  Ronda a principios de siglo XIX  y siendo de los géneros  más complejos de las seguiriyas, aunque  bastante emparentadas con las livianas y con muchas similitudes tonales  con el polo y la caña, tuvieron también gran importancia y estaban muy presente para los cantaores de la época. El término serrana parece provenir de “sierra”, concretamente de la  sierra andaluza y para ser más exactos de la Serranía de Ronda. Su copla es de cuatro versos, el primero y el tercero de siete silabas y el segundo y el cuarto de  cinco. Este estilo solo cuenta con una modalidad, aunque se pueden distinguir, con algunas diferencias las de Córdova y las de Huelva y sus temas suelen estar relacionados con bandoleros, contrabandistas y gente del campo.

Para finalizar el grupo genérico de las seguiriyas nos faltaría hablar de los cabales, que en realidad se podría decir que es una seguiriya cambiada de tono, de hecho se suelen cantar después de una serie  de estas. Su nombre se atribuye a un cantaor llamado El Fillo, que después de que un señorito le pagara poco por su cante él le respondió “unas seguiriyas cabales”, refiriéndose a que se merecía una remuneración más normal o más justa por su trabajo. Su copla está formada por estrofas de cuatro versos generalmente como las segurillas, siguiendo su mismo compás y  con historias muy  parecidas en sus letras.

Cabales

Acabaremos el artículo hablando del grupo genérico de los tangos, y vamos a comenzar por los tanguillos, palo alegre y vivo que fue tomando importancia en 1499 y con procedencia gaditana. Este cante es  muy utilizado hoy en día en las fiestas de carnaval aunque surgieron como tal  en la segunda mitad del siglo XIX extendiéndose por toda España a finales del XX. Su compás es de los más sencillos ya que esta formado por cuatro tiempos de los cuales el primero se podría decir que es el silencio acentuándose los golpes en el segundo y el cuarto tiempo y sus letras son divertidas, alegres, sarcásticas y humorísticas, de ahí que su baile sea tan garboso.

Tanguillos de Cadiz

Los tientos, con procedencia  etimológica de la palabra tentar (se cree que surgió así) y con  orígenes a finales del siglo XIX, se podría decir que son más parecidos a los tanguillos que a los tangos, aunque más lentos y con un carácter más jondo y profundo. Se suelen cantar sobre coplas de cuatro versos octosílabos con repetición de alguno de estos y con estribillos de tres versos que se cantan al finalizar cada copla. Sus letras son solemnes,  más profundas y con carácter lírico y de ahí que su baile sea interpretado de manera elegante, marcada y con aires que desprenden sensualidad.

Tientos

La farruca, es posiblemente, uno de los palos más recientes. Su nombre puede proceder de la palabra  farruco, (se cree que nació en las zonas de Galicia y Asturias) o de la palabra árabe faruq (valiente), aunque hay algunos estudiosos del flamenco que relacionan  sus orígenes a una derivación de la zarzuela. Lo que sabemos es que comenzó a verse en el flamenco de Sevilla en 1887 y que el baile no apareció  hasta finales del siglo XX,  que fue cuando se consolidó como palo flamenco. Suele ser interpretada por hombres dando muchísima importancia al zapateado, incluso hay muchas bailaoras que deciden vestirse con pantalones para interpretarla. Su compás es el de unos tangos lentos y sus letras están compuestas por coplas de cuatro versos octosílabos con rima en el segundo y el cuarto.

El Garrotín, tuvo gran popularidad  aunque fue desapareciendo  por allí por los años treinta y es un palo que viene del folclore asturiano  con procedencia etimológica en el norte, al igual que la farruca. Se cree también que pudo surgir en Lérida y Tarragona  gracias a  los gitanos Catalanes. Algo que lo hace inconfundible son sus estribillos “Al garrotín, al garrotán, a la vera, vera, vera de San Juan”, su compás es binario, con acentos similares a los de la farruca. Sus coplas están formadas por cuatro versos octosílabos y sus letras son alegres, divertidas y humorísticas. Su baile suele ser interpretado por mujeres  utilizando un elemento como es el  sombrero cordobés y con sensualidad, chulería y picardía.

Garrotín

Por último, y para finalizar el grupo de genérico de los tangos, hablaremos de la mariana, aunque se podría decir que deriva de los tientos ya que se interpreta a un ritmo es más lento que los tangos. Según algunos flamencólogos, su nombre procede de unos gitanos que iban cantando a una cabra de nombre Mariana. Su compás es binario, se cantan  sobre una estrofa de tres versos hexasílabos, sus letras suelen hablar de cabras, burras, monas o el campo  y actualmente no suele ser muy interpretada.

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